Durante años trabajé por cuenta ajena, con un sueldo estable y una vida aparentemente segura.
Mientras tanto analizaba operaciones. Observaba el mercado.
Veía oportunidades que otros no querían o no podían asumir.
Empecé invirtiendo mi propio dinero en inmuebles complicados: pisos en mal estado, operaciones que exigían tiempo, obra, gestión y asumir responsabilidades.
Con el tiempo, algunas personas cercanas empezaron a preguntarme lo mismo:
“¿Y si yo pongo el dinero y tú te encargas de todo?”
Ahí nace Constructor de Libertad.
No como una empresa al uso, sino como una estructura clara para canalizar capital privado, ejecutar operaciones inmobiliarias completas y devolver el capital con una rentabilidad pactada.
Tomo las decisiones.
Asumo la responsabilidad.
Estoy presente en todo el proceso.
Es la forma que he construido para invertir con criterio…
y hacerlo también para otros.
La libertad financiera no se improvisa.
Se diseña, se ejecuta y se sostiene en el tiempo.
Después de ver cómo muchas personas se lanzan a invertir sin estructura, sin control y sin entender realmente los riesgos, decidí crear un modelo distinto: claro, profesional y entendible para cualquiera que quiera aprender o participar.
No busco crecer rápido.
Busco crecer bien.
Transparencia total en cada proyecto
Decisiones basadas en datos, no en emociones
Comunicación directa y honesta
Procesos replicables y controlados
© 2025 Constructor de libertad.